El hombre comienza en realidad a ser viejo cuando cesa de ser educable. Arturo Graf, poeta italiano...

Elogio del olvido

¿A qué grabar un nombre en las paredes,
manchar con torpes trazos la blancura
deslumbrante, impoluta, de la nada?
¿A qué este vano empeño de ir dejando señales,
de escribir en la arena, a resguardo del viento,
las triviales miserias que conforman tu vida?
Sobre las tercas líneas que dibujan un rostro
ha de pasar la mano piadosa de los años
borrando letras, sílabas, palabras sin sentido.
El papel en que escribes volverá a estar en blanco.
¿Y habrá dicha mayor que no haber sido?


De "El pasajero" 1992

José Luis García Martín

La ciudad se sigue derrumbando (y algunos se enamoran)




Aquellas palabras quedaron sepultadas y no volverieron a salir, después de todo, ¿había necesidad para ello?. Había que vivir el presente y olvidarlo todo, sí, la televisión decía que ya no estaba de moda...

Así que salio a la calle con ganas de comerse el mundo, y buscó en otros cuerpos, otras almas que resultaron estar tan vacías como la suya; porque también buscaban lo mismo, y era tan evidente que resultó futil y vano perder el tiempo dejandose profanar por esos falos.

Un día decidió coger el coche y salir rumbo al paraíso, aceleró todo lo que pudo... Había nevado, la carretera era una huída hacia delante, y vaya si acabó siendolo:

Murió estrellándose frente a la casa donde vivo.

Mudanza


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El ermitaño


Buenas noches a los soñadores (Buonanotte ai suonattori)





Ya empieza otra noche, y la voz se pierde entre las sombras, quizá esta sea la última canción que te escriba, alguna vez quedaron bien a la altura de lo que merecías, quizá estas sean las últimas palabras que aprieten como un nudo de soga ardiendo en la garganta, una noche más que empieza a fuego lento y ya echó a andar.

Pienso que en estos momentos hay personas trabajando, en mejor situación que yo, al menos ellos no tienen tiempo para pensar, policía haciendo guardia en las ciudades y carreteras muertas y desiertas como mi cama, los ladrones esperando no despertar si esa pisada resbala el amor al dinero, y los hay que hacen el amor, quizá tú lo hagas como un trabajo o algo parecido.

Y nosotros, ya lo ves, seguimos cantando canciones, que aunque es duro nunca llega a convertirse en un trabajo, desde aquí con gritos y acordes bellísimos a veces damos la vuelta al mundo, y cuando cae la noche mi cara choca con el frío helado de la calle en Durango y extraña el diseño del sueño en los ojos… Algunas personas duermen en la estación de tren por la que paso mientras siempre escucho la misma emisora, otros se besan y palpan en los portales, ellos son los cómplices de la noche y de la radio de madrugada…

La noche continua, y da a cada quien lo que pide, pronto los demás estarán en la cama… ¿Quién me recordará cuando yo me de las buenas noches y cante en silencio por mi futuro?
Y en la casa, bajo las mantas y las alfombras, algunas canciones que permanecieron cerradas dentro del piano destrozado, me voy de aquí, de estas últimas ideas, y digo una vez más; buenas noches soñadores, buenas noches al amor que nació ayer, buenas noches, que tengan una buena noche, incluso los lobos solitarios, aquellos que escriben al fondo en las paredes… Y también… Buenas noches a los soñadores.